Mantra vacacional

Dado que esta semana es de vacaciones, y que el día que lean esto será Jueves Santo (que en los destinos turísticos poco tiene de santo), me referiré hoy a un "mantra" que funciona como una oración o ejercicio espiritual disciplinario que les recomiendo hacer de vez en cuando para conservar la salud mental y la alegría de la vida en tiempos de incertidumbre y turbulencias políticas como los que estamos viviendo.

Este "mantra" lo propuse hace tiempo en este mismo espacio, y sugiero repetirlo con relativa frecuencia, especialmente cuando pretendemos descansar del "monotema" que en los últimos tres años nos tiene atosigados y ha capturado todas nuestras conversaciones, seguro de que les ayudará a disfrutar las vacaciones, la compañía de familiares y amigos, además de reírse un rato y beneficiarse del descanso mental que ello significa.

Para los que no sepan o no lo tengan claro, "mantra" es una palabra sánscrita que se refiere a sonidos, fonemas o grupos de palabras que según algunas creencias tienen poderes o beneficios psicológicos o espirituales que se obtienen siempre y cuando al cantarlos o recitarlos de manera repetitiva se medite sobre el significado profundo de los vocablos que lo forman.

Hay varias teorías detrás de la repetición de palabras en los mantras y en muchas de las oraciones que las distintas religiones utilizan para dirigirse a Dios. Unas dicen que con la repetición las palabras adquieren un peso, un tono diferente; otras dicen que es una manera de alterar la consciencia y entrar en un estado particular de la mente, en estados meditativos, o de lograr iluminaciones espirituales, trances hipnóticos, y para algunos, hasta encantamientos mágicos.

Para mí, la repetición de palabras se parece, más que a experiencias de tipo religioso, mental o espiritual, a los castigos que en las escuelas del siglo pasado los maestros nos imponían a los alumnos cada vez que hablábamos en clase o hacíamos algo indebido, obligándonos a escribir, según la gravedad de la falta, cien, quinientas o mil "líneas" que dijeran lo que no debíamos hacer. "La letra con sangre entra", decían cuando los métodos pedagógicos incluían, ridículos castigos, humillaciones, reglazos, pellizcos y nalgadas.

A continuación, escribo el "mantra vacacional" que propongo, el cual para que surta los efectos previstos y ayude a cumplir los propósitos de toda vacación, como son la desconexión mental, el relajamiento y la diversión, deberá repetirse al mismo tiempo entre todos los presentes, tantas veces como consideren necesario, como si fuera una oración o cántico grupal, e iniciando con la vibración del fondo del universo "om", que abre el entendimiento y da inicio a macrosistemas de mundos evolutivos. Este es el mantra:

Om... No debo hablar de López Obrador. No debo hablar de López Obrador. No debo hablar de López Obrador. No debo hablar de López Obrador. No debo hablar de López Obrador. No debo hablar de López Obrador. No debo hablar de López Obrador. No debo hablar de López Obrador. No debo hablar de López Obrador. No debo hablar de López Obrador...

Salvo que alguien resulte milagrosamente "iluminado", para lo único que servirá este mantra es para darnos cuenta que hay vida más allá de la política, que es mejor dedicar los días de descanso a uno mismo, a la familia y a los amigos, dejando de lado aunque sea por unos días, los problemas personales o del trabajo y en especial los problemas del país, que ni nos toca ni está en nuestras manos resolver más allá de lo que cada uno de nosotros podamos hacer desde nuestras particulares trincheras, y con la capacidad de acción e influencia que cada uno tengamos. No digo "contribuir con nuestro granito de arena", porque además de que siempre me ha parecido una frase cursi y trillada, yo no creo que "granitos de arena" aislados y desorganizados puedan producir cambios significativos. En lo que sí creo es en las avalanchas de arena que, si bien están formadas por minúsculos granos independientes, todos son parte de un movimiento organizado, intencional, inercial, masivo, poderoso e imparable.

La cantidad de ciudadanos descontentos con el gobierno actual es enorme, y aunque creo que ya hoy es mayoritaria, es incapaz de convertirse en avalancha porque se trata de una mayoría dividida y desorganizada enfrentando a una minoría unida y organizada.

La vida se alarga riendo
Yo